jueves, diciembre 15, 2005

Jugadores de Capital Riesgo

Hace ya mucho tiempo que está claro que el deporte es un negocio, y aquí tenemos uno de los últimos ejemplos.

Un artículo de 5 días, nos habla de la creación de un fondo de inversión gestionado por Gabriel Masfurroll, que va a invertir en jugadores jóvenes, fichándoles (a medias con algún club dónde el chaval se desarrolle) cuando todavía no son nadie, y recogiendo los beneficios cuando se haga el primer traspaso...
Los jugadores son activos, y como tales se puede invertir en ellos, con la esperanza de una futura revalorización. Activos de riesgo, pero con un gran retorno de la inversión cuando encuentras a un Messi y te lo llevas a Barcelona con 12 años...

Este fondo puede ser una buena opción para clubes que no tienen una Masía, pero habrá que tener mucho cuidado a la hora de gestionar esos fichajes en edades cada vez más tempranas... Estamos hablando de críos, que aparte de como deportistas tienen que madurar como personas, y para eso, aparte de dinero, hace falta que el equipo que les acoja tenga una estructura que les permita madurar en todas sus facetas. No se les puede tratar como a los profesionales del primer equipo. En el artículo se habla de que van a buscar deportistas entre 16 y 23, pero seguro que el mercado les empuja a bajar esas edades...

Esa labor de educación como deportista y persona es algo que se hace bastante bien en entidades como el Barsa, o el Estudiantes, pero que no tengo tan claro si ocurrirá en otros sitios.

Además, el fondo va a tener interés en vender al jugador, porque ahí es dónde hace las plusvalías, y habrá que tener mucho cuidado con el equilibrio entre criterios deportivos y económicos.

Pero desde luego es una iniciativa interesante. Veremos...

2 comentarios:

Mathathias dijo...

Seguiré de cerca tan atrevida iniciativa. No es novedosa; otros valientes han recorrido el volátil mundo de la compraventa de ese activo llamado jugador de fútbol. Agentes, empresarios de variado pelaje, dirigentes de clubes, osados exploradores de la ínsula futbolaria. Yo seguiré de cerca tan atrevida iniciativa pero no invertiré un pavo en ella. No todavía; no hasta que alguien me explique bien como resolver algunos problemas.

Estos problemas:

La compra
Los clubes, los primeros protagonistas del mercadeo de jugadores, gastan pasta gansa en desarrollar estructuras de scouting que les permita identificar el talento ignoto. Fallan mucho más de lo que aciertan. Y saben de fútbol. Bueno, en realidad no suelen saber tanto, pero saben más que los demás. Los que sepan menos (¿cuánto saben los gestores de fondos o sus asesores de compra?) acertarán menos.
¿Y quién más sabe de fútbol? Todo el mundo, claro. Ahí hay un aficionado que dice ay, así que los pocos clubes que saben algo acaban haciendo caso a ese aficionado que sabe mucho, se queja mucho, grita mucho, insulta mucho, tanto que si no le hago caso derrumbará mi prestigio cada fin de semana y el prestigio, o las derivadas de él, es lo que me movió a estar en este palco, así que hagamos caso a ese que grita mucho porque al fin y al cabo debe saber mucho o mucho más que yo y seguro más que mi director deportivo (¿cómo se llamaba en mío?; hace tiempo que no hablo con él), y aunque no supiera mucho por lo menos se me calla mucho si le hago mucho caso y, coño, tengamos la tarde del domingo en paz.

Un problema que lastra la efectividad de los clubes en la compra de jugadores es el poderoso aficionado. Un problema que posiblemente no existirá para el fondo de inversión. Éste comprará el jugador con alto potencial de rentabilidad a medio o largo plazo sin atender al inmediatismo dominguero o a la prensa furibunda. Lo hará en base a criterios OBJETIVOS. ¿Cuáles son? Qué difícil. Los hay, seguro que los hay. Pero parece que el mundo del fútbol no ha hecho mucho esfuerzo por definirlos claramente. En baloncesto se ha hecho mejor (quizá sea más fácil; un tipo de 2,10 y 16 años es candidato a jugador profesional de baloncesto aunque crea que Larry Bird es un colibrí de los arbustos de Minnesota; un tipo orondo de 1,55 se parece a Maradona pero...). Los informes de scouting en baloncesto contienen muchos más datos numéricos que los de fútbol, que suelen ser una retahíla de opiniones. Como Laplace, sigo creyendo que la realidad se viste de números y que una fórmula matemática podrá algún día explicar por qué Pablo Martínez es mejor jugador que Josines González (se llamará “La Fórmula Aranzana”). Pero a esa fórmula le queda mucho para nacer y los futboleros ni se han puesto a nacerla aún. Las estadísticas de fútbol son pobres y la interpretación de las pocas que hay es pobre también. La corazonada, el impulso emotivo y la vehemencia infatigable del erudito futbolero suelen decidir quién va a ser jugador de fútbol y quién va a ser fontanero.

El enriquecimiento del producto
Supongamos que el fondo de inversión se ha dotado de una red de ojeadores independientes y cualificados. Han decidido. Han comprado. Ahora hay que hacer que el jugador progrese adecuadamente, es decir, que trabaje mucho y bien, que sea entrenado por la gente adecuada, que madure, que sepa competir, que tenga oportunidades para mostrarse, etc. ¿Cómo harán? ¿Qué capacidad de maniobra tendrán para hacer que su producto aumente de valor? ¿Estarán de acuerdo los presidentes de los clubes en los que jueguen nuestros activos subyacentes, en que esos jugadores han de ser cuidados y mimados como corresponde a una valiente inversión? Y si, en virtud de sombríos acuerdos de reparto futuro de plusvalías, los presidentes de los clubes sí están de acuerdo, ¿lo estarán también los directores deportivos? ¿Los metemos en el ajo? ¿Y los entrenadores, los preparadores físicos, los otros jugadores? ¿También estarán de acuerdo? Y si todos estamos de acuerdo, ¿cómo coño lo hacemos para que el chico llegue? El intrincado arte de formar un jugador de éxito.

La volatilidad
Hemos reclutado bien y hemos formado bien. Hemos invertido en la compra y en el desarrollo. Estamos listos para vender cuando… patadón, tibia rota (por no decir, depresión, crisis de confianza, desengaño amoroso, doping o rascada sistemática de güevos; y no lo digo porque asumo que el reclutamiento correcto y la formación correcta minimizan estos riesgos, que es mucho asumir). Caída en picado del valor del activo. Hay seguros pero son caros, no cubren todo lo que necesitamos y, amigo, trata de cobrarlos cuando llegue el momento. No es fácil. ¿Imagináis un fondo inmobiliario que invierte en edificios que en un, digamos, 50% de las ocasiones tienen aluminosis?

La liquidez
El del fútbol es un mercado muy poco líquido. Para determinadas operaciones, las jugosas, el número de potenciales compradores es bajo. Además, las arcas de los clubes no siempre están boyantes en el momento en que las necesitamos. Hay restricciones importantes en cuanto al número de veces que un jugador puede ser traspasado en un periodo determinado y en cuanto a los plazos en los que se puede hacer transacciones. Un jugador en forma no necesariamente encajará, por sus características deportivas, en muchos de los clubes que pueden estar en momento puntual buscando en el mercado con la pasta en la mano. Por último, si tenemos la suerte de encontrar todos los planetas alineados, puede ocurrir que al payaso del circo no le de la gana de reírse. El jugador puede sencillamente oponerse al traspaso que interese al propietario de sus derechos. Sin su autorización, el traspaso no puede hacerse y, a menudo, la autorización del jugador cuesta cara. Alguien debe pagarla. Así pues, son muchos los factores que deben concurrir para que haya la liquidez necesaria en el momento ideal.

Las garantías jurídicas
FIFA regula el régimen de traspasos de jugadores, la compraventa de los llamados derechos federativos. Éstos existen sólo cuando hay un contrato laboral en vigor y, según el Reglamento FIFA, sólo pueden ser adquiridos por entidades federadas: por clubes. Luego una empresa privada es un invitado sospechoso y no hay nada en el Reglamento FIFA que proteja su papel, que dé unas garantías jurídicas a sus transacciones. Recientemente se habla de los derechos económicos que emanarían de los derechos federativos. De esta manera, una empresa no adquiere los derechos federativos que son privativos de los clubes sino otra cosa, muy parecida, pero otra. Si no me equivoco, hay alguna sentencia del TAS que apoya esta figura de los derechos económicos. Pero, con todos mis sinrespetos, la FIFA, regule o no en la dirección adecuada, no garantiza un carajo. Es la justicia ordinaria la que tiene la última palabra. ¿La de qué país cuando, como es frecuente, se trate de operaciones transnacionales? ¿Qué leyes aplicarían? ¿Hay jurisprudencia? Tanta incertidumbre jurídica da miedo.

Hay otro asunto delicado. Como decía antes, los derechos federativos sólo pertenecen a un club (o a una empresa si aceptamos pulpo como animal de compañía) cuando hay un contrato en vigor. Si nuestro fondo compra los derechos federativos de Mesi con 16 años y el Barsa le hace un contrato de 5 años, tras estos 5 años los derechos federativos de Mesi valen 0 €, porque no existen. Es decir, mi edificio no tiene aluminosis pero la ley dice que no vale nada y que mi dinero se ha esfumado. El jugador ha terminado contrato y por lo tanto es un jugador libre (en muchos países sudamericanos, los presidentes de los clubes opinan que “jugador libre” es un oximorón; en muchos países sudamericanos la esclavitud existe). La solución en aquellos países que han abolido la esclavitud es hacerle un contrato largo, pero si el jugador es bueno y si está bien asesorado (en los jugadores interesantes para el fondo suelen concurrir ambos requisitos) un contrato largo será caro. Una vez más, alguien debe pagar.

Las garantías financieras
Baste decir que los periodos medios de cobro en el mundo del fútbol son entre largos e infinitos. Y las deudas no cobrables son muchas.

En fin, no es el Apocalipsis pero se le parece mucho. Lo cierto es que la compraventa de jugadores existe hace tiempo y no sé de nadie que haya ganado dinero de manera recurrente en ese negocio. Bueno, sí hay quien lo ha logrado. Por ejemplo, Paco Casal, el agente uruguayo actual propietario de Gol TV. El cómo lo ha hecho está narrado en un libro, La Historia Prohibida del Fútbol Uruguayo, libro que pertenece al género de la novela negra. Creo que GBS Finance (el banco detrás del fondo Top Goal que será gestionado por Masfurroll) no se sentirá muy cómodo en las alcantarillas del fútbol. Otras iniciativas como la de MSI & Corinthians & Abramovich invitan a hurgar en las siguientes metáforas: jugador-detergente; club-lavadora; dinero-ropa.

Anónimo dijo...

HACE QUINCE AÑOS…LAS OLIMPÍADAS…



Por Rafael del Barco Carreras



Llovió tan ilimitado dinero sobre la ciudad que se palió, CASI, la catástrofe de PORCIOLES y el franquismo, surgiendo de nuevo la Barcelona de la burguesía de entre siglos. Pero apareciendo las prácticas constructoras habituales, el recorte de cemento y calidades, visibles en la Ciudad Olímpica antes de “entregada la obra”. Derrumbes, grietas, manchones de salitre, alturas que no permiten el tránsito de camiones ¡en el puerto!, y drenajes deficientes con sus inundaciones. Tras el gran precedente de lo achacado a la “aluminosis” (miles de pisos del franquismo apuntalados y derruidos), surge la simple “falta de cemento”, la chapuza, y se hunde el Carmelo donde en teoría estudios y métodos eran perfectos, se descubre que los presupuestos de mantenimiento no se han invertido donde debían o desaparecido, y los trenes, la electricidad, o el aeropuerto, carreteras (el terrible Eix Transversal), y las autopistas se colapsan recién inaugurados. Hasta las sofisticadas técnicas israelitas de las nuevas cárceles no funcionan, suministradas por un amigo de los Pujol. ¡Y ninguna detención, faltaría más!. Como con el 3% o 20%, la corrupción “técnica” está perfectamente institucionalizada. El “seny catalá” que tan hermosas fachadas supo diseñar se transforma en pura delictiva avaricia cuando aplica presupuestos. Interpelaciones en Parlament y el Parlamento de la Nación, y LA VERDAD, las muchas verdades de tanto desastre, no se sabrán nunca, JAMÁS, porque abarcan todo el panorama de “técnicos”, funcionarios, políticos de derecha o izquierda, amigos o enemigos, grandes constructoras y subcontratistas, con su gran o pequeña mordida de dinero negro. De nuevo Magdalena Álvarez Arza defenderá la Gran Corrupción barcelonesa, al igual que por los 80 con su Jefe Josep Borrell OCULTÓ Y NO DENUNCIÓ (y encima pasados los años justificó su silencio en la prensa) a sus amigos el Delegado de Hacienda e inspectores. Gestos, papeles, cifras, porcentajes, el “nosotros esto y lo otro” y el consabido “vosotros tenéis la culpa”. Más la música del eterno AVE, su Sagrada Familia, los alcaldes, los geólogos, las asociaciones de vecinos, los ecologistas y su ecosistema, los sindicatos y sus huelgas, y hasta los chorizos arramblando el cobre. A por subvenciones y presupuestos, ¡que paga Madrid!. Todos contra el AVE, y contra su tardanza.

Ya Milá quiso detener la Pedrera de Gaudí pero su mujer amaba más el arte que el dinero, y a su pesar, el hermosísimo monumento ha resultado más caro de mantener que una catedral gótica. La piedra no es la adecuada.

Yo presté poca atención a las Olimpíadas. Un juicio, por una urbanización en el que me declararon inocente, me retuvo dos meses en la cárcel de Gerona. Una terrible estancia en una celda con cinco gitanos y su guitarra. Pero fue peor el trato con la sicóloga, castigándome con cambio de módulo (la diferencia, cuatro o seis por celda, dos literas de tres con medio metro de separación) por no cumplir un baremo de “actividades” que el propio verano por vacaciones de los funcionarios y “técnicos” convertía en imposible. Y se me ocurrió escribir mi primera novela: “LOS 10…, 100…, y 500.000 MILLONES DE PTLOS. DE LA ROSA”, con más disgustos que un cambio de módulo. Los grandes triunfadores olímpicos, Samaranch, Pujol, Serra, Maragall, o los segundos en el podium, que en mi ingenuidad creía se derrumbaban, De la Rosa, Piqué Vidal, Pascual Estevill, me demostrarían como se aplasta una mosca cojonera.

A nadie le hizo maldita la gracia las aventuras amorosas del sesentón Antonio de la Rosa con el “je t´aime Antoine”, susurrado al oído, bailando en el Sporting de Montecarlo con una preciosa francesa que le traía de cabeza, pero que aquella noche le negó la entrada a su camarote. Estrategia femenina. O la desesperada reacción ante su despedida invitando al yate al anochecer a tres prostitutas “para él solo”. Por si alguno de sus multimillonarios descendientes se queja, tengo las fotografías (unas sospechosas fotos que ni de lejos inspiré). Tras también despedirme (aquello era inaguantable), pasado el tiempo supe que al día siguiente apareció el hijo Javier y familia, fraguándose el desastre que se me avecinaba (la propia francesa declararía contra mí en el juicio, sin nada concreto, suponiendo engaños y orgías). Y menos gracia anunciar la que sería la próxima gran estafa del club De la Rosa - Piqué Vidal, al que yo añadía Pujol, único personaje sin seudónimo, Gran Tibidabo - Port Aventura.

Mi abogado, Rucabado, fallecido el día antes de mi primer permiso, después de negadas una decena de peticiones faltándome unos escasos meses para entrar en “condicional” y hasta la libertad total, fue cáustico, “te has divertido pero lo estás pagando caro, y lo pagarás más”. Lo de escribir solo es rentable si se elogia al Poder, y la Gran Corrupción demasiado poderosa para lanzarse lanza en ristre a lo quijote contra los molinos. Pero a mí aquellos molinos me jodieron la vida, y entre aquellas paredes me pareció la mejor de las ocupaciones embestir a quien con los años se ha demostrado eran las más retorcidas y amorales mentes de la Gran Barcelona.

La novela no tuvo ninguna resonancia, aunque varías publicaciones, entre ellas El País, le dedicaran unas líneas. El País se portó bien, imprimió mi nombre, aun haciéndome secretario de Antonio de la Rosa. En otras referencias, solo “un preso” en pleno ataque vengativo. La distribuyeron por toda España, por la intervención del grupo Z (Interviú y el Periódico) de Antonio Asensio, cabreado por doscientos millones estafados por su financiero de los 80, pero reaccionaron a tiempo de detener la venta y a las órdenes de Maciá Alavedra, consellé de la Generalitat, se retiró de muchas librerías, hasta amenazando a la distribuidora, que contestaba “agotada la edición” a pesar de que años después comprobé una gran existencia de libros, cubiertos de polvo, en un almacén de San Boi de Llobregat.

Y Pujol ganó más elecciones, y los BILLONES de la Gran Corrupción se “coronaron”, en argot del narcotráfico, con la operación TACOS (consultar Internet). La detención de Piqué Vidal y sus hombres de paja, administradores de sus sociedades “ful”, instrumentales, dicen. Miles de “instrumentales”. El 26-5-2006. Solo unas horas, acusado de blanqueo. 2.000 kilos de cocaína, valor en la ciudad, 10.000 mil millones de las antiguas pesetas, y que generarían en toda Europa, mezclados y en papelinas, varias decenas de miles de millones, y un reguero de degenerados y muertos. No es la primera vez que en diligencias se mezcla su nombre, siempre en operaciones de gran calado, ni supuestamente la única operación. Se le detiene por orden del Juzgado n. 4 de la Audiencia Nacional, y las noticias, dicen, han intervenido Policía y Guardia Civil, pero con la insistencia de la DEA norteamericana. En Barcelona “tabú”, tras casi cincuenta años dedicados a la Gran Corrupción (con un bufete de hasta cien abogados y varios pequeños bufetes de apoyo). Tanto es así que cuatro meses después entra a cumplir la condena de siete años por extorsión y los “técnicos penitenciarios” de la Generalitat le sueltan a los dos meses. Será por librar de la cárcel al gran Pujol, y además por contribuir al PIB local. ¡Que gentuza!. Para rematar…me cayeron encima tres denuncias falsas y otras menudencias, que ya contaré. ¡Y ni de lejos soy la única víctima!, que cuanto más escribo, ahora en Internet, sin que nadie apague mis ordenadores, más descubro.

Han pasado quince años de la llama olímpica, y los grandes casos siguen pendientes, Hacienda con Núñez y el delegado Huguet, con De la Rosa…Gran Tibidabo…¿tendrá algo que ver en los retrasos el Presidente de la Audiencia Barrera Cogollos, amigo y compañero de Sala de Fernández Oubiña, íntimo de Piqué Vidal y Javier de la Rosa, con quien tanto departió en el oscuro rincón de la coctelería Ideal?.

Para detalles www.lagrancorrupcion.com