Después del mediocre campeonato del mundo que ha hecho la selección de balonmano, me quedo con un par de entrevistas realizadas a Barrufet y a Iker Romero que demuestran cuándo un entrenador tiene controlado al equipo. Esperemos que ésto se valore desde la Federación y no venga algún directivo torpe a cuestionar al seleccionador...
En esas entrevistas, ambos pesos pesados del equipo venían a decir que el planteamiento del seleccionador había sido correcto y que los jugadores no habían sabido ponerlo en marcha dentro del campo. Es importante señalar que este reconocimiento de "no haber hecho bien su trabajo" viene de dos de los pesos pesados de ese vestuario. Estos tipos están en un momento profesional y personal en el que no necesitan "hacer la pelota" a ningún seleccionador, por lo que sus afirmaciones tienen valor doble. Los jugadores reconocen y asumen su responsabilidad, quitándole ese "muerto" al entrenador...
Más allá de agradecer ese gesto en un jugador de cualquier deporte (siempre dispuestos en general a eludir su responsabilidad y "echar la culpa" a otros...) para mí lo que destaca en este grupo es la constatación del liderazgo del entrenador. En un momento malo, dp de un campeonato mediocre, nadie se ha atrevido a poner un pero. Esa confianza y ese respeto es MUY difícil de conseguir, y sólo se logra a través de una trayectoria muy consistente y coherente con tu equipo. Parece que Pastor lo la logrado.
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