Leía hoy en Gigantes (mítica revista dónde las haya) el penúltimo capítulo del culebrón entre el Unicaja y Scariolo, con el expediente abierto a Pepe Sánchez por mandar "a tomar por..." al entrenador la semana pasada en partido de Euroliga. Parece ser que el jugador pidió disculpas y ha sido readmitido en la disciplina del equipo, con su correspondiente expediente.
Está claro que el jugador se columpió y tiene que pagar las consecuencias de su indisciplina. Nada que objetar por ahí.
Pero tb está claro que el Unicaja está dando muchos bandazos este año: lo mismo gana fácil, que pierde por 50 (ya ha perdido varios partidos así). Y yo creo (aparte de que Jiménez no es Garbajosa) que tiene mucho que ver con una mala planificación de temporada, motivada por el poder absoluto que se le ha dado a Scariolo.
Ya ocurrió en el Madrid, cuando ganó la liga un poco de churro en el Palau, y al año siguiente se convirtió en director deportivo-entrenador-delegado-utillero... Vamos que decidía TODO en la sección de basket del Madrid. Y desde que le ganó el pulso en verano al anterior presidente (que fue cesado por enfrentarse a Scariolo y provocar su casi-salida del club) parece que en Málaga se aplica la misma receta, y él decide todo lo que pasa.
Y ésto creo que casi siempre es un error. Tiene que existir una dirección deportiva que acote la parcela de actuación del entrenador, y que éste se ciña a un determinado plan que se acuerda con el club. Si no es así, el entrenador pide y pide sin límite, y esa fórmula casi nunca es la correcta. Los clubes que funcionan bien deportivamente hablando tienen esa separación muy clara: Tau (aunque cambie de entrenador, la estrategia no varía), Canarias, Fuenla, parece que el Granada (brillante la retención de Borchardt este año), todos estos y alguno más q seguro q me olvido tienen una estrategia deportiva y un entrenador que responde a esa estrategia, y no al revés...
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